Santo Tomé: sigue la polémica por la donación de una propiedad a un edil del FPV

El representante legal del verdadero propietario cuestionó el procedimiento por el cual el intendente Víctor Giraud le otorgó una vivienda (ocupada desde hace más de 35 años) a un concejal de su mismo partido.

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Continúa la polémica por el caso de la donación de una propiedad  hecha por parte del Municipio de Santo Tomé a un concejal del Frente para la Victoria (FPV). Ahora, el representante legal del verdadero propietario aseguró que, con la documentación que posee se demostrará la posesión de más de 20 años en la vivienda por parte de su defendido, contra el edil que pretende desalojarlo.
La causa, que se tramita en el Juzgado Civil, Comercial y Laboral de Santo Tomé,  actualmente se encuentra en etapa de pruebas.
El hecho, que tomó estado público, es el siguiente: amparándose en una ordenanza que permite regularizaciones dominiales, el intendente Víctor Giraud (FPV) le donó, en nombre de la Municipalidad, una vivienda ocupada legítimamente por la misma persona (Ceferino José Godoy) desde hace más de 35 años a un concejal de su mismo partido, Carlos Alberto Balmaceda.
Godoy, más conocido en el lugar como Pajarito, es un hombre que vive solo desde hace varias décadas atrás en el lugar.
“Pajarito, que es muy popular en la ciudad, no tiene medios para pagar una defensa y, cuando se conoció el hecho, todos los vecinos acudieron en su ayuda. Presentamos la demanda y, gracias a eso y a la trascendencia del caso, Pajarito continúa en su domicilio”, indicó a La República el abogado de Godoy, Tony Castaño.
“Con la documental que tenemos podemos demostrar la posesión pacífica e ininterrumpida por más de 20 años de Pajarito en la propiedad”, remarcó y agregó: “Se nota que no hicieron ningún estudio previo (de posesión veinteñal) y el Ejecutivo le otorgó a un concejal la donación”.
“Creo que el intendente incurrió en un exceso de confianza con este concejal y  ahora, que se hizo pública la causa, lo va a resolver”, consideró Castaño.
Balmaceda ya había intentado en el inicio de 2014 sacar del lugar a Pajarito, un hombre con problemas de alcoholismo y al que señalan como un exhibicionista. En aquella oportunidad, el concejal se presentó con cuatro obreros municipales haciendo valer su cargo de funcionario público supuestamente a ofrecerle hacer una limpieza del lugar sin cargo alguno, pero después que estuvo adentro le dijo a Godoy que se tenía que ir y dejarle el lugar porque eso era de él.
Godoy, llevado por vecinos, realizó una denuncia por usurpación, lo que generó una causa judicial en la que luego el edil santotomeño fue, tiempo más adelante, sobreseído. Pero Balmaceda no se quedaría de brazos cruzados y volvería a la carga por la propiedad ubicada en una zona privilegiada de la ciudad.
Balmaceda llevó así ante la Justicia a un hombre que dice ser su tío, de 77 años, habitante de una zona rural de Santo Tomé y analfabeto, quien dice que la casa era de una hermana suya, que, cuando se fue a vivir a Buenos Aires, se la dejó a él y que ahora se la quería dar al sobrino, el concejal del FPV.
Con esa carta en la mano, Giraud, el 31 de julio de 2015, le donó la vivienda a su concejal asegurando que se trataba de una propiedad de la Municipalidad, algo que contradice abiertamente el documento de noviembre de 2014 que exhibe el edil para reclamar la casa.
Pero, ante este segundo intento, que ya incluye un pedido de desalojo en la Justicia para que la propiedad quede en manos de Balmaceda, los vecinos de Pajarito decidieron apoyarlo para que no sea desalojado.
Por un lado, la defensa de Pajarito Godoy aclara que la potestad del intendente está respaldada por una ordenanza que le permite adjudicar solo los terrenos de presunta propiedad de la Municipalidad, condición que la propiedad en disputa no la tiene, y por otro lado, porque esa misma norma indica que el inmueble debe ser “adjudicado solamente a sus actuales ocupantes y/o poseedores”, es decir que condice con el caso de Pajarito Godoy, ya que él ocupa el inmueble desde hace más de 35 años.