Operativo de la policía de Santa Fe en Goya: la madre de uno de los testigos expresó su dolor

“Aún no pude llorar por lo que le pasó a mi hijo ese día”, expresó la mamá de uno de los chicos. “Los expusieron sin chalecos antibala y a cara descubierta ante las personas que estaban deteniendo”, lamentó la mujer.

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La mamá de uno de los jóvenes correntinos que fueron ilegítimamente detenidos y luego trasladados desde la capital a Goya por efectivos de la Policía Federal de Santa Fe, obligados a reconocer a presuntos narcotraficantes en calidad de testigos, en diciembre pasado, exteriorizó sus sensaciones respecto de aquella ocasión. “Aún no pude llorar por lo que le pasó a mi hijo ese día”, afirmó.
Los chicos fueron llevados por los efectivos con el solo aviso de que serían trasladados acá cerca nomás, según ellos mismos atestiguaron a sus familiares luego del triste episodio.
En la oportunidad, el gobernador Ricardo Colombi, quien se encontraba en Perugorría encabezando la inauguración de una sede del Banco de Corrientes, se trasladó a Goya y, una vez culminado el operativo, abogó para que los jóvenes recibieran alimento, agua, atención y luego sean trasladados por la Policía de Corrientes a sus respectivos hogares.

Crónica de una madre angustiada

“Sin saber adónde lo llevaban, sin agua, sin comida, sin poder ir al baño, sin protección cuando tuvo que enfrentarse a un detenido acusado de narcotraficante; fueron algunas de las cosas que le hicieron pasar a mi hijo ese 21 de diciembre, cuando lo levantaron en la costanera policías de Santa Fe”, relató firmemente una de las madres de los 16 chicos que fueron trasladados a Goya irregularmente por José Moyano, comisario imputado en Corrientes de privación ilegítima de la libertad.
Los padres solicitaron preservar su identidad por temor: “Tenemos miedo por el futuro de nuestro hijo, porque lo expusieron a cara descubierta a delincuentes detenidos”, sostuvo el padre.
“Todo comenzó pasadas las cuatro y media de la mañana de ese 21 de diciembre de 2016. Suena el teléfono y mi hijo me dice: ‘No te asustes, la policía nos lleva acá cerquita para algo. Yo no hice nada así que enseguida vuelvo’”, relató la madre de uno de los chicos.
“Mi hijo me avisa por WhatsApp que se está quedando sin batería, que me comunique con otro de sus amigos que también había sido levantado en la costanera”, pero le insiste, “no te asustes, nos dijeron que es acá cerquita”, prosiguió.
“El primer mensaje del amigo de mi hijo me preocupa, ya que me dice que acababan de pasar Empedrado”, lo que significaba que había salido de la ciudad y el acá cerquita, empezaba a transformarse en una mentira de los policías santafesinos (ninguno de los cuales se dio a conocer en ningún momento).
“El segundo mensaje, cerca de las 5.30 o 6 de la mañana, ya terminó por inquietarme, porque decía que estaban pasando Bella Vista. Y a partir de allí no supimos más nada”, explicó. “Entonces tomé la decisión y fui a la comisaría a denunciar lo que estaba pasando. Cuando llegué me pidieron que radique la denuncia en Delitos Complejos, así que fui hasta allá y rápidamente expliqué lo sucedido”, agregó.
“Recién para las 9 de la mañana empezaron a llegar otros padres, de cuyos hijos no conocían el paradero. También habían ido a la policía a radicar una denuncia porque no sabían nada de sus hijos”, sostuvo la mujer.

En Goya

Consecuentemente, la madre de uno de los chicos trasladados continuó con su relato: “Para las 9 y media más o menos nos informan que los chicos estaban en Goya y que habían sido llevados por la Policía de Santa Fe, en carácter de testigos para participar de allanamientos a viviendas donde presuntamente había narcotraficantes”.
“Cuando me enteré de esto se me paró el corazón y más cuando ya de vuelta en casa, mi hijo me contó que los expusieron sin chalecos antibala y a cara descubierta a las personas que estaban deteniendo, pero los policías, estaban todos protegidos y con las caras cubiertas”, detalló.
“Me pidieron que agarre plata que sacaron de la casa”, me contó tiempo después mi hijo, por lo que el dinero incautado y llevado a Santa Fe llevó también sus huellas. “Todo muy desprolijo, muy aterrador”, indicó al respecto.
Al borde quebrarse, la madre confesó: “Aún no puede llorar por lo que le pasó a mi hijo ese día. Volvió a las cuatro y media de la tarde, más o menos, en un vehículo de la Policía de Corrientes, y ahí nos enteramos de que el gobernador no quiso que sean trasladados nuevamente en los autos que llegaron desde Santa Fe”.
“Sin tomar agua desde las 4 de la mañana, sin comer, sin descansar, sin poder ir al baño; todos nuestros hijos, y hablo por todos los padres, sufrieron un calvario en manos de estos policías”, insistió la mamá del joven.
“Mi hijo no lo vio al gobernador, pero cuando los llevaron a un hotel se enteró que había estado en Goya y por orden de él, los trasladaron, les dieron de comer, los atendieron y recién después la Policía de Corrientes los fue dejando uno por uno en sus casas”, aseguró esta madre que vivió en carne propia esta lamentable historia que tuvo como protagonistas a su hijo, amigos de sus hijos y otros 12 jóvenes.
Según atestiguaron los padres, el calvario vivido se los provocó el comisario santafesino, José Moyano, y los hombres “que trajo a violentar nuestra vida y dejar una huella terrible en nuestros hijos para siempre”, resaltó.
El padre, quien durante toda la charla se mantuvo en pie al lado de la mesa, expectante, se sentó, como preparando sus palabras: “Quiero que termine esta pesadilla, pero también quiero que alguien pague lo que nos hicieron pasar”, manifestó, tajante. Acto seguido, se volvió a incorporar: “Y siento mucha bronca cuando inculpan al gobernador. Solo él en esos momentos se preocupó por los chicos y los trajo de vuelta a casa”, valoró el padre.