Malvinas, necesidad de preservar diplomáticamente

0
Télam

En numerosas columnas anteriores, y en estas páginas, hicimos referencia a la historia que hace a la usurpación británica de las islas Malvinas (2 de enero de 1833) y la reivindicación argentina mediante protestas ante Gran Bretaña y contemporáneamente ante foros internacionales incluyendo a la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) que reafirmaron en cada asamblea su apoyo a la causa de nuestro país.
Hoy, con más bloques institucionalmente creados en el hemisferio se repitió el mismo discurso sobre la pertenencia legítima de las islas a la Argentina.

Entendimiento entre las potencias

Empero, es necesario saber, conforme la comunidad internacional ha evolucionado que luego de la Segunda Guerra Mundial (1945) las naciones desarrolladas al fundar la Organización de Naciones Unidas encontraron la fórmula de protegerse en forma individual y colectiva contra sanciones del sistema.
En este ámbito es el Consejo de Seguridad el órgano decisorio, fundamentalmente los “cinco miembros permanentes” que poseen derecho a veto. Un privilegio fundado sólo en el poder militar y económico conforme al “realismo” y la teoría de las Relaciones Internacionales que retorna al origen de T. Hobbes. Estas naciones son Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, China y Rusia. Las demás instituciones mundiales o hemisféricas sólo recomiendan pero no deciden en ningún caso. Argentina es víctima en el caso Malvinas de esta situación.
Abordamos, asimismo, la necesidad de estudiar y entender el conflicto desde el régimen del derecho internacional pues es la normativa violada en forma reiterada por las potencias dominantes.

Pronunciamientos

El 5 de abril de 1982 el Canciller argentino Nicanor Costa Méndez expuso ante la Organización de Estados Americanos (OEA). En la oportunidad hizo referencia al argumento británico de tener en cuenta los deseos de los pobladores de las islas (libre determinación). Costa Méndez se preguntaba: ¿Quiénes son estos pobladores? Son 1.800 personas británicas enviadas allí desde 1833 para reemplazar a aquellos habitantes argentinos expulsados. Estas personas constituyen una población fluctuante que decrece continuamente, compuesta en gran parte por funcionarios del Gobierno británico o por empleados de la Falkland Islands, típica empresa colonial con privilegios monopólicos que constituyó en el medio”.
El Consejo Permanente de la OEA “consideró que la controversia entre ambas naciones pone en peligro la paz del continente”.
En esta línea La Habana (Cuba) fue sede de una reunión de carácter urgente el 26 de abril de 1982 ante los hechos del Atlántico Sur y fue allí donde los representantes de los Países No Alineados se pronunciaron favorablemente a la reivindicación que es objetivo de la Argentina sobre Malvinas.
Y de acuerdo con lo establecido en el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) también fue convocado el Órgano de Consulta y ante esta entidad hemisférica el canciller Costa Méndez denunció con amplitud la real situación entre el Reino Unido y la Argentina en torno a Malvinas. Decía que “la Argentina confrontada con fuerza se defenderá con la máxima determinación en el mismo terreno. El pueblo argentino soportó pacíficamente la usurpación (…) Vio burlada su vocación negociadora por casi 17 años (se refería a la resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas 2065/65 (…)”. “La historia, la geografía, el derecho y la justicia respaldan la posición argentina. La respaldan también los pronunciamientos reiterados de los organismos internacionales americanos y regionales, las Naciones Unidas, sin excepción y muchas naciones de la comunidad internacional. (…) El proceso histórico de emancipación de América, no habrá concluido mientras subsistan en el continente pueblos o regiones sometidas al régimen colonial o territorios ocupados por países no americanos”. Este proyecto de resolución presentado por la Argentina en el TIAR fue aprobado por 17 votos a favor, ninguno en contra y cuatro abstenciones (Estados Unidos, Chile, Colombia y Trinidad y Tobago).
La parte resolutiva determina urgir al gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña Irlanda del Norte a que cese de inmediato las hostilidades que realiza en la región de seguridad definida por el art. 4º del TIAR y que se abstenga, además, de cualquier acto que pueda afectar la paz y la seguridad interamericana. Deplora, asimismo, la adopción por los miembros de la Comunidad Económica Europea (CEE), hoy Unión Europea, (UE) y otros Estados, de medidas coercitivas de carácter económico y político que perjudican al pueblo argentino y exhortarlos a que dichas medidas sean levantadas, señalando que constituyen un grave precedente por cuanto no están amparadas en la Resolución 502 (3 de abril de 1982) del Consejo de Seguridad. Y son incompatibles con las Cartas de la ONU, de la OEA y con el Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT).

Medidas contra la Argentina

En este sentido la Comunidad Europea decidió –por unanimidad– suspender las importaciones de productos originarios de la Argentina destinados a entrar libremente en el bloque europeo. La suspensión fue transitoria pero luego se haría indefinida en el tiempo, pero Italia e Irlanda no aprobaron esta última posición.
Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Noruega adoptaron igual actitud, prohibiendo el ingreso a sus países de productos argentinos. Alemania Federal, Estados Unidos, Bélgica, Francia, Canadá e Italia procedieron al embargo de todas las exportaciones de armas y equipos militares a la Argentina. Suiza hizo lo propio con las dos partes en el conflicto y Austria sancionó a la Argentina en relación a la exportación de tanques. Estados Unidos prohibió al Eximbank otorgar nuevos créditos a la Argentina para facilitar operaciones de exportación y a la Comodity Cedit Corporation otorgar garantías para realizar operaciones relacionadas.
Por entonces, el Reino Unido había ampliado la zona de exclusión en la región de las islas además de un bloqueo aéreo y naval que ya había sido establecido.
El TIAR como instrumento defensivo del continente fracasó ante la convocatoria de la Argentina y en la práctica perdió vigencia al no ser considerado ni cumplido por Estados Unidos.

Adhesiones

En tanto, la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) a través de su Comité de Representantes el 20 de mayo de 1982 expresó su solidaridad con la Argentina ante “la agresión económica de la Comunidad Económica Europea (CEE)”.
Días después, la Aladi deploró “la reiteración de las sanciones económicas de la CEE por tiempo indefinido y decidió examinar en forma urgente la adopción de medidas eficaces de asistencia y cooperación con la República Argentina destinada a atenuar los perjuicios que ocasionan las sanciones a su economía y reforzar el proceso de integración regional”.
En idéntico sentido, en la reunión del 1 y 2 de junio de ese año el SELA condenó las sanciones de la Comunidad Económica Europea pues “constituyen una amenaza a su soberanía y a la seguridad económica de los Estados miembros del Sistema Económico Latinoamericano (SELA) y decidió proporcionar a la Argentina la cooperación que requiere la emergencia económica que enfrenta”.
Y también encontró apoyo en el Grupo Andino que en la reunión del 27 de mayo (1982) la Comisión del Acuerdo de Cartagena decidió estimular en forma inmediata el intercambio entre el bloque y la Argentina y atenuar los efectos de las sanciones económicas de las naciones desarrolladas.
Así, la Argentina sostuvo una guerra frente a Gran Bretaña y estuvo sola ante el mundo o naciones industrializadas. Los países sudamericanos, como pudieron, manifestaron su adhesión a la causa Malvinas.

Acciones de la nación usurpadora

En los últimos años, esto es en 2009, el Reino Unido comunicó a la Organización de Naciones Unidas (ONU) que extendió a 350 millas la plataforma continental de las islas usurpadas.
Y tiene en proyecto reclamar territorio argentino en la Antártida (fuente de agua dulce del mundo). En diciembre de 2009, el Tratado de Lisboa incorporó a las islas Malvinas como territorio de ultramar. Gran Bretaña no cumple con las resoluciones de Naciones Unidas y tiene bajo su poder 11 colonias de las 16 que aún quedan en el mundo.
Y sobre fines del mes de enero del año 2012, Gran Bretaña instaló la segunda plataforma petrolera inglesa en el mar Argentino, cuyos trabajos se realizaron en el sur y el sureste de las islas.

Pedido y quejas de Argentina

En nuestra columna anterior (13 de marzo de 2017) señalamos que la Argentina recibió una respuesta favorable a su pedido por parte del organismo especial de Naciones Unidas para extender su plataforma submarina hasta las 350 millas de distancia. Desde ya incluye a las islas y amplios sectores marítimos que hacen a nuestra soberanía como Estado.
Un nuevo desencuentro con los británicos.
Y el gobierno argentino termina de presentar quejas ante Brasil y Gran Bretaña por los vuelos de la Real Fuerza Aérea Británica entre aeropuertos del Brasil y las Islas Malvinas.

Marco internacional

Cabe a la Argentina hacer realidad una política exterior que entre otras responsabilidades  financieras, comerciales e institucionales de inserción en la comunidad internacional, Malvinas debe estar en la agenda de cada una  de las entidades que operan mundialmente. Partiendo de Naciones Unidas, reclamando nuestros legítimos derechos sobre la recuperación de las islas a la soberanía del Estado argentino.
Perseverar en la diplomacia es una de las formas directas de insistir ante el poder británico y el mundo.