Camau y sus alfiles comandan y politizan la protesta policial que encabeza Bertotto

Unos 20 agentes de la Policía de Corrientes desnudaron el tono político de sus reclamos, tras amenazar con escrachar las casas de los ministros de Seguridad y de Hacienda. Esto hace que el reclamo de deslegitime.

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Antes de que se den a conocer  los detalles del aumento salariales que el Gobierno provincial aplicará con el sueldo de marzo para todos los sectores del Estado, un minúsculo grupos de policías en actividad y retirados de la provincia se manifestó ayer en la plaza 25 de Mayo y amenazó con escrachar la casa del ministro de Seguridad, Horacio Ortega, si es que este no escucha sus demandas, y de su par de Hacienda, Enrique Vaz Torres.
Con tono beligerante y cuasimafioso, poco conciliador y motivados por intereses que escapan a los de sus camaradas que prestan servicios, la protesta policial entró en un devenir extraño y comenzó a perder todo tipo de legitimidad y coherencia, al conocerse que quien mueve los hilos de los representantes de la familia policial de Corrientes es el candidato a gobernador del Frente para la Victoria (FPV), Camau Espínola, y su delfín el diputado provincial, Martín Barrionuevo.
Alejandro Bertotto, un comisario en situación de retiro, quien aparece como el cabecilla de la nueva familia policial, es un hombre que en Paso de los Libres, donde se lo conoce más por su actividad e incursiones en la política, con frustradas candidaturas, que por desempeñar un rol destacado como policía, con serios inconvenientes para cumplir satisfactoriamente con las obligaciones de servidor público, que conlleva esta profesión.
Con él a la cabeza de la protesta, queda en claro que esto es una maniobra meramente política de la oposición, que está asociada al año electoral.
Bertotto fue candidato a concejal en reiteradas ocasiones en Paso de los Libres por partidos afines al FPV y a senador Provincial en 2015 en uno de los frentes que había sido conformado el hoy senador nacional Camau Espínola.

Escraches a ministros

El objetivo que persigue el grupo que comanda es claro: generar zozobra, temor y conmoción en los ciudadanos de Corrientes, amplificando una “campaña de miedo” y amenazando con dejar sin seguridad a toda la provincia, si el gobernador no cumple con sus demandas. A esto se le suma la amenaza constante de cortar el puente General Belgrano, medida con la que intentarían avanzar mañana, a las 9.
En el marco de este plan de lucha, también se planificó realizar escarches tanto en la casa del ministro de Seguridad como en la del de Hacienda, quedando al descubierto la presencia de un “grupo de choque” que desconoce los valores y las funciones que debe cumplir el funcionario policial.
Quizá el escrache a Vaz Torres tenga relación directa con las manifestaciones realizada por el ministro al momento de explicar los alcances del aumento para la policía, donde fustigó al senador Espínola por agitar a la fuerza provincial para que se levante en contra del gobierno de Ricardo Colombi.
Poco le importa la seguridad de la ciudadanía y la situación de sus camaradas, y lo dejan de manifiesto en la manera que se planta el grupo a la hora de negociar. No buscan una solución, sino que, por el contrario, en modalidad intransigente intentan incrementar el problema, generar un caos. Los ataques al Gobierno provincial están guionados por el equipo de campaña de Camau Espínola, buscando presentar a la institución policial en el círculo más dramático del infierno de Dante, una realidad que no es tal.
Bertotto es dirigente político, no hay dudas. Está viendo la veta para meterse por la ventana en el tablero de ajedrez de la política local. Por ello su empeño de caldear los ánimos, generar una situación dramática, sembrar el miedo, con el fin de buscar votos, sin que importe el poner en riesgo la fuente laboral de sus camaradas. Obviamente, sus prioridades y fines son distintos, ya tiene arreglado con Camau que será candidato a legislador provincial en la boleta que lleve al senador como candidato a gobernador, pero el lugar que le otorguen estará en función de que logre amplificar la actitud golpista y de desestabilización que pretende el FPV, tanto para el Gobierno provincial como para el nacional.

Las promesas de campaña

Con cantos de sirenas, los supuestos representantes de los efectivos y retirados de la Policía de Corrientes obligan, a través de un artero engaño, a un reducido  grupo de policías a tomar una posición política que deja en ridículo el reclamo, compromete a la situación laboral de sus camaradas pidiendo montos totalmente escapados de la realidad (exigen que un cabo que recién sale de la escuela cobre 20.000 pesos de bolsillo).
A razón de verdad, el pedido de incremento que pretende este reducido grupo de policías no se condice con la labor que está llevando la policía actualmente. Los índices de seguridad no son los mejores, más allá de todo el equipamiento que le ha brindado el Gobierno provincial.
El trabajo en las comisarías es hartamente deficiente, como así también el trato que tienen con los ciudadanos, que encuentran más complicaciones que soluciones a la hora de resolver situaciones referidas a los delitos.
Si bien desde el Ministerio de Seguridad se ha invertido tiempo y dinero en la capacitación, los mandos no pueden encaminar la tropa.